domingo, 11 de diciembre de 2011

Ex libris

Minimizar dolor, maximizar placer. Hedonismo o supervivencia. Masturbarse mientras sonríes en un funeral. Macabra opción. Si mañana acaba todo no me lo digas hoy, dímelo en el momento y déjame huir del aviso.
El mensajero suele suele ser blanco de odio, y no me extraña. Dar malas noticias es poner tu foto a la tragedia. Usted tiene un tumor, llamémosle asperger.
Siento la necesidad de despojarme de los móviles. Son la cara del sufrimiento de la mayoría. El tiempo pasa y mientras un amable ciudadano buscaba ver su correo, se enteró de que su vida era un asco.
Antes era más humano, veías un rostro, un par de gestos, lenguaje corporal y verbal. Ahora contemplas ese compendio de plásticos mientras te das cuenta de la gravedad del mensaje. Pero nadie disparará sobre el aparato. Han acabado con la legítima venganza irracional al portador de la información. Tampoco puedes planear atentar contra la empresa, ya que probablemente esté en manos de judíos y eso del antisemitismo pasó de moda. Antes incluso que el hábito de mandar cartas.
De mi puño y letra, así serán mis más temidos mensajes. Quiero que me apuñalen mientras cumplo mi cometido. Un mártir de la información. La honestidad tiene un precio.
Ni la justicia de dios ni la de los jueces. Onanismo en misa. Lágrimas en sueños.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Odisea en el lodo

Despacio, con calma. Así quiero moverme en el fango. Con calma.
Si las palabras se repiten, las ideas de difuminan y el verdadero sentido de todo hace casi una década que decidió convertirse en pasado, ¿por qué esa obsesión por la agonía?.
El fango no era la idea de presente, antes futuro, que tenía en mente. Pero no está tan mal. No se puede ver el reflejo, y eso ayuda.
Respeta mi barrizal y yo respetaré tu palacio de errores.
Dicen de los nómadas que no tienen hogar fijo. Un verdadero nómada no deja de estar nunca en su hogar. Lo que diga la poesía no nos interesa. Creo que siento y creo que bien.
Decisiones, coacciones, desvelos, familia. Consecuencia lógica de poseer la misma carga genética. Permisividad, estupidez, dolor.
Los lazos ahora están donde deberían. En un cajón.
Cuánto fango hay en ese cajón.

sábado, 3 de diciembre de 2011

El Rey Scar

Amante de los males, de ellos saca su divertimento. Las tropelías del orden y la bondad infunden en una conciencia activa algo más que hastío, provocan el odio a una realidad que se estanca en el pragmático sentido de la vida que la voz del pueblo predica.
Esto es el mundo al revés, los buenos sólo son máscaras que esconden maldad y los malos disfrazan su bondad en forma de incisiva ironía que desquicia a más de uno... pero su esencia es buena.
En este Theatrum mundi lleno de falsedades, hipocresías y triunfos de los mediocres creo que no acabo de encontrar la forma de tolerar todo eso. Soy un actor de primera pero no estoy sindicado, y no me atrevo a mostrar la máscara que he escogido por si el rostro real resulta más difícil de adaptar al escenario.
La alegoría del teatro es perfecta, es una salvación envenenada, ya que las consecuencias de una rutina de apariencia minan la moral de cualquiera y te dejan tirado en una cuneta.
El desprecio al creador provoca un daño imposible de reparar. El poder reside en el que camina luciendo cicatrices. Algunas más desagradables que otras, hay quien las encuentra atractivas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Feliz cautividad

Se acercan las fechas mis pequeños oligofrénicos. Fechas en plural, evidentemente. A veces parece que no ocurre nada en 11 meses, pero es llegar diciembre y tenemos el calendario acribillado de redondeles rojos, como ronchas en el brazo por las pruebas de la alergia. Y pocas palabras son más descriptivas de estas fechas como esa: alergia. Alergia que no alegría, alergia que hace que estornudemos, tiritemos, nos lloren los ojos y deseemos estar en una cueva lejana donde no haya cánticos plañideros y generosidad más fuera de control que un altruista con una botella de agua en mitad de África.
No es que odie la generosidad, digamos que aunque no crea en ella el resto del año, en diciembre se me hace mucho más insoportable. ¿ A cuanta gente le serviré de paja mental cuando me regale algo?Sentirse bien a mi costa... qué mezquino. Yo soy buena gente en marzo, me gusta más el clima.
Los viejos valores cristianos de la limosna, las rodillas y la lágrima florecen en este invernal ambiente. Pero tranquilos chicos, se marchitan en enero y en febrero vuelves a recibir puñaladas sin lazos. Y menos mal.
En estas fiestas tan señaladas, con monólogo de nuestra majestad incluido, no me regales un perro, que no es un juguete. Regálame tu indiferencia, y que dure. Hasta marzo, que en ese mes soy buena gente.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El río y la corriente

No me parezco a Narciso, y mi historia no es ni semejante. Yo sé nadar.
Me gusta el eco de mis palabras por que suelen tener razón, incluso más que yo.
El frescor de las serpientes con su elegante contoneo es suficiente inspiración al salir a la calle. Juegan a desplazarse sobre el terreno que las observa con gesto de incredulidad y admiración. Si le preguntasen sobre el reptil diría que le repugnan, que pasan por encima sin dejar marcas ni les complacen con el tacto al que están acostumbrados. Su lengua es afilada y sus ojos muestran una confianza que provoca una respuesta omisa en el ojo ajeno, pero gritos internos que luchan por salir a la luz.
Ese es el espíritu de la unidad en el conjunto, dejarse la piel sabiendo que no será la última.
El arte de reptar no interesa al museo, pero aún así es musa, que nos ayuda a disfrutar del paseo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Senectud

Los sabios cambian de opinión, los obcecados no. Me gustan las posturas vehementes, en la cama y en las mesas, con café o con almohadas. Quizás por eso admiro a los reincidentes, emocionales o delictivos. Hacen lo que creen y quieren. Una y otra vez.
Unas cosas llevan a otras cosas, pero a veces unas cosas llevan a las mismas cosas. Pregúntenle a un drogodependiente. Y ya que hablamos de drogas hablemos de política, religión y violencia de género. Creo que tengo un puñal debajo de la cama que...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Maschera nobile

Sólo debes ordenar las palabras, jugar con ellas, hacer algo de la nada. Podemos describirlo todo con más o menos dificultad, con más o menos precisión, pero podemos.
Desde niño he creído que existe un orden de palabras con el que es posible conseguir lo que se quiera. Hay muchas, debo escogerlas con cautela. No más errores por hoy.
No creas que no estoy, ni que no me esfuerzo en encontrar ese orden. Cuando lo consiga te lo haré saber, y pondré a prueba la magia de las ideas. Una vez más.
Los comediantes no pueden salir a escena sin su máscara. La mía es complicada, se metamorfosea según van pasando las estaciones, la lluvia la deforma. Ahora tiene una muesca impresa bajo una mirada algo perdida, pero ansiosa.
La frase perfecta surge como una sonrisa, como la muerte. Tarde o temprano la encontramos y nada podemos hacer por adelantar su llegada, ni retrasar lo inevitable.
Todo excéntrico es feliz en parte, en su carnaval particular.
Hace tiempo intenté definir mi máscara y no pude, aún no he encontrado las palabras adecuadas.