jueves, 22 de diciembre de 2011

Dahaka

Se fueron sucediendo los días suficientes hasta que el definitivo llegó. Hicieron falta dagas, escudos, sangre y lágrimas. Muchas lágrimas.
Fue necesario ser paciente para reunir a un ejército imposible de ser derrotado. La esperanza no abandonó la partida más severa de mi tiempo. No le dejé, no me dejó.
Renegar de tus líneas. Caminos, destinos y linaje. El enemigo te quema mientras le vences. Todo en él es dolor, todo en él es cicatriz. Huellas de un conflicto. Recuerdos de un hogar.
El punto de inflexión será la consumación de la victoria. El orgullo de la honestidad, el honor de mantenerte firme en mitad de llamas y tempestades.
Regalo mis bienes más preciados, mejor tasados, más útiles. Pero no deshecho mi tiempo ni mis valores.
Seré uno y trino, si es preciso. Seremos un mundo contra un bache. Seremos fuertes, observando el Sol.
El peso de los hombros ha sido aliviado por vosotros, y juntos, una vez más, seremos uno.
Uno y trino.

martes, 20 de diciembre de 2011

Chin Chin

Una muesca más y ya van veinte. Los que tienen treinta se mofarían sin reparos. Los que ya alcanzaron los cuarenta ni le prestarían atención, pero quizás los que no rebasan la década me entiendan.
Una vez sobrepasada la línea numérica que separa cada etapa, es momento de asumir la siguiente e intentar hacerlo con la confianza que tendrían los de treinta muescas, pero sin prestarle demasiada intención como los de cuarenta.
Las muescas están para encajar algo en ellas, y pese a no tener claro el qué, confío en descubrirlo poco a poco.
Afloran canas, pero con ellas las posibilidades que te ofrece un número más. Es pronto para arrugas pero no para aceptarse a sí mismo. Hay gestos de la infancia que se conservan, y mientras así sea, no habrá motivo para arrugarse.
Es tiempo de celebrar que el calendario se acuerda de ti, y que se irán llenando huecos.
Que un día es un día, y trescientos sesenta y cinco un año, y mañana un poco más.
“Nada que celebrar, todo por olvidar, pero no se nos olvida, ni vivir ni brindar”.

sábado, 17 de diciembre de 2011

El lápiz del minero

Con las manos manchadas de tinta, miro al suelo levantando la vista. Siendo artista la perspectiva es bien distinta.
Cambié los colores de una realidad extinta. Ni blanco, ni negro, ni gris. Transparente es el trazo del lápiz que ya casi ni pinta.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El sauce

En un primer momento rechacé la excentricidad. No buscaba la diferencia descorazonada. Fueron pasando momentos y en el penúltimo llegué a rozar la idea abstracta de aquello que me hubiese encantado abrazar.
Las similitudes y sus antónimos desaparecieron lo justo para poder recordarlas. Justo o necesario siempre querré más.
El deseo se convirtió en sueño y el sueño en esperanza. Fue avanzando la metamorfosis hasta ya no quedar nada.
Y ahora, en el más olvidado de los escondites, habita esa semilla que alguien desechó , y alguien intentó no recordar.
De nada vale la cabeza si intentas acariciarla con las manos.
De nada vale amar a nada, pero eso nadie lo dirá.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ex libris

Minimizar dolor, maximizar placer. Hedonismo o supervivencia. Masturbarse mientras sonríes en un funeral. Macabra opción. Si mañana acaba todo no me lo digas hoy, dímelo en el momento y déjame huir del aviso.
El mensajero suele suele ser blanco de odio, y no me extraña. Dar malas noticias es poner tu foto a la tragedia. Usted tiene un tumor, llamémosle asperger.
Siento la necesidad de despojarme de los móviles. Son la cara del sufrimiento de la mayoría. El tiempo pasa y mientras un amable ciudadano buscaba ver su correo, se enteró de que su vida era un asco.
Antes era más humano, veías un rostro, un par de gestos, lenguaje corporal y verbal. Ahora contemplas ese compendio de plásticos mientras te das cuenta de la gravedad del mensaje. Pero nadie disparará sobre el aparato. Han acabado con la legítima venganza irracional al portador de la información. Tampoco puedes planear atentar contra la empresa, ya que probablemente esté en manos de judíos y eso del antisemitismo pasó de moda. Antes incluso que el hábito de mandar cartas.
De mi puño y letra, así serán mis más temidos mensajes. Quiero que me apuñalen mientras cumplo mi cometido. Un mártir de la información. La honestidad tiene un precio.
Ni la justicia de dios ni la de los jueces. Onanismo en misa. Lágrimas en sueños.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Odisea en el lodo

Despacio, con calma. Así quiero moverme en el fango. Con calma.
Si las palabras se repiten, las ideas de difuminan y el verdadero sentido de todo hace casi una década que decidió convertirse en pasado, ¿por qué esa obsesión por la agonía?.
El fango no era la idea de presente, antes futuro, que tenía en mente. Pero no está tan mal. No se puede ver el reflejo, y eso ayuda.
Respeta mi barrizal y yo respetaré tu palacio de errores.
Dicen de los nómadas que no tienen hogar fijo. Un verdadero nómada no deja de estar nunca en su hogar. Lo que diga la poesía no nos interesa. Creo que siento y creo que bien.
Decisiones, coacciones, desvelos, familia. Consecuencia lógica de poseer la misma carga genética. Permisividad, estupidez, dolor.
Los lazos ahora están donde deberían. En un cajón.
Cuánto fango hay en ese cajón.

sábado, 3 de diciembre de 2011

El Rey Scar

Amante de los males, de ellos saca su divertimento. Las tropelías del orden y la bondad infunden en una conciencia activa algo más que hastío, provocan el odio a una realidad que se estanca en el pragmático sentido de la vida que la voz del pueblo predica.
Esto es el mundo al revés, los buenos sólo son máscaras que esconden maldad y los malos disfrazan su bondad en forma de incisiva ironía que desquicia a más de uno... pero su esencia es buena.
En este Theatrum mundi lleno de falsedades, hipocresías y triunfos de los mediocres creo que no acabo de encontrar la forma de tolerar todo eso. Soy un actor de primera pero no estoy sindicado, y no me atrevo a mostrar la máscara que he escogido por si el rostro real resulta más difícil de adaptar al escenario.
La alegoría del teatro es perfecta, es una salvación envenenada, ya que las consecuencias de una rutina de apariencia minan la moral de cualquiera y te dejan tirado en una cuneta.
El desprecio al creador provoca un daño imposible de reparar. El poder reside en el que camina luciendo cicatrices. Algunas más desagradables que otras, hay quien las encuentra atractivas.